martes, 21 de marzo de 2017

Seseo



Madre es la distancia de las respuestas
del obrero grávido su duda creciente
qué se hace con los fideos de supermercados
qué reglón aplaca el sistema
respira queso por su perfil de noviembre
son dos las pagas de lejos cuanto lo ha sufrido
en la claridad del amor allá
con olor del mondoguito culantro que llega
fondista al hambre
no hay vestir terso para el aterrizaje piel alambrada forja
provinciano los estacionamientos
irremediable un buen tiempo tu aguante
sin falsía en la lengua puerta del ruido del rostro
desapegado no quieres dónde y ocurre
acumulación de ciudad sin madre a mansalva sombra
el canto endurecido
la sangre caldea el tiempo mucho a pasado por el cabello
fuego los ojos brotan del agua tardío los tendones
invertebrado en mutilaciones lo que eres ahora
la cabeza se anuda para caer raíces
oxígeno queda para volver.








Gio.

sábado, 18 de marzo de 2017

Aeropuerto



Parte avión a la fuerza y su entusiasmo blanco
sujeto al asiento vuela en proporciones
dadas las circunstancias por expulsión a la carta
dobla el corazón sus ojos anónimos
palpitando la carne en la ventanilla su humanidad
a los ojos el pan le postergan el brote le quitan
modula el fuego en su indumentaria
sin paradero mural en los escombros las columnas
llanto familiar sin reposo
en un país de aguas quemantes
país semejante colonial al sopor genital de su aliento
ahí viaja un difunto asustado racial
sin sustento campiña de alambres
viaja por debajo los privilegios substancia
no quebranta riqueza y su poder de leche la piel
derecho dicen humano pateando pobre e incrustado
el hueso funeral del hospedaje
dale aerolínea en la patria bienestar del color
dobla el avión al continente que muere turbio los gritos.









Gio.

sábado, 21 de enero de 2017

Torcaz



Paternalista te ibas desquitando de los campos
a tu forma de ver las enseñanzas para coronarte
haciéndole chistes al negro como instalación nocturna
ríe polvo llénalo de alambres y derrama boletos a quemazón
persigue el cuerpo en ceremonia militar o poniente líder
que libra la cruzada con papeles en la manta de Aluche
y ahí tú callado en el bar y el fútbol empalado en el nervio
vencimiento de la lluvia ardida en los cuartos confines
al despojo nautilo de la extremidad
cuánto color en el horizonte
cuánto hueso inmersión sacia peregrino
fotografía orillada a la medianoche inquieta
una oreja libre un coral de manos una holgura de alma
busca en los rastrojos hospicios el perfume bajío
con la sensación caudal de un país distancia
y su perspectiva de bingo trepando un esqueleto.






Gio.

jueves, 19 de enero de 2017

Panza de burro


Hay un clamor en éxodo base de destruirse pretoriano
el sin ser verse en la huida de las incrustaciones
un clamor que refracta detrás ceremonia
la identidad como una mentira infantil
en el delirio cuerpo hundido de reptiles
la lengua halla claro excremento sentimental
y se deforma sublime turbante en imaginario
algo se rompe infalible una casa su cocina
años se arrastran sin nombrar dulce cayendo niño
de adultez con barba desprendida
tintinea dentro el no lugar de la grama
coche bomba en un pétalo
y tu pálido ceño de calle rotas las pistas
hay un clamor subterráneo
infecta constelado susurrante
traba y no sabes
traba y no respiras
hogar tú
hogar huayno en defensa de luz
tentativa líquida delante tiempo
no acaba no cava
deshoja duele.






Gio.

martes, 17 de enero de 2017

Salón


Sirviendo la comida en toda su resonancia
tímpano parte del amaestrado agolparse en la atención
crece el cuchillo rebanado en lo gris
sentado al borde de una camisa tren que
vuela la imagen pobre a una altura frente al
albor de las ácidas canciones en tu cabeza pájaro
muerde costillas el temor cruje
en telegramas hemisferios relinchantes
a la burguesía caniche del despeñadero
tenedor desfila con la lluvia a la espalda
tétrico como su color granero de hospital
quién comparte el olor pedazo de choque y su noción
oscura desprende la cadena a su existencia
lentitud belleza del proceso que crece al asesino
el acento sopla un trueno que arrastra la erre.






Gio.

domingo, 15 de enero de 2017

Ceviche


Y multiplico midiéndome los despidos a distancia
la innumerable fracción del deneí deshabitado
los brazos no son territorio ni índole
con oro en los muros que lavará nuestro aquí
en níveo estupor de la lengua y su desenfreno de ojos
cortesano en la huella peruanidad de la cebolla corvina
limón laxo campesino ajicito de su jengibre sexo
vocablo exilio para el diámetro peso de pies que clama nombre
del túquéhacesacá veteatupaíssinotegusta
occidental el impuesto del viaje con claridad de cilantro
tu potestad en el derrumbe
donde yaces frondoso marinado con tu canchita entre los dientes
tu chicha baila tu cumbia lumpen incrustada en la piel
imaginar un mapa con las vísceras de una tierra que estalla póstuma la noche.







Gio.

viernes, 13 de enero de 2017

Escribiendo una música



No estoy muerto. Camino abierto al encierro de una hoja donde nada es intangible. Aquí la hostilidad del sol se perfuma con la mirada de aquellos que señalan rumiantes sus propios martilleos en mi cabeza fantasmal. Miro por la ventana y el cielo se ha oscurecido. No es de noche. El vidrio refleja la osamenta ansiosa que se desperdiga por el oído de esta sordera considerada como refugio, en este foso salvaje de gritos que se lanzan a la luz de un foco que alumbra este rostro frío. Se quieren meter en mi mente, pero no les dejo. Se quieren filtrar por mis ojos sacados al vacío, en sus rendijas de sombras que uso para protegerme. Nos han castigado a todos por la pelea de unos espíritus que penan como si estuvieran en limbos condenados a la destrucción sin partículas. Pero yo no estoy muerto, yo escribo y me encierro más para no ver la capacidad de los taladros. Voy dibujando un jazz sobre el cuaderno que huele a un saxo que percute sobre el piano. Nadie más lo puede ver. Cuido también de cubrirlo con la maleza del lápiz. Aún falta unas horas para respirar. De repente López ha venido a sentarse en mi camisa y se ríe meticuloso en la definición de lo repelente. No tengo la culpa de mi distancia con el suelo, no tengo la culpa de mi color chinchilla, de la vizcacha que me pronuncia la palabra desierto. No se ha ido todavía, se deja ese aire turbio que me golpea fuertemente la presencia. Se cree grande. Realmente es muy pequeño, como una hormiga. El miedo me sigue diciendo que no estoy muerto, a pesar de que nada es real, el golpe es gaseoso, mastico la memoria de mis puños dormidos y no cesa la lluvia. Vuelvo al lápiz. Un relámpago se apodera de mí. Es demasiada la furia de una falangeta. Y sigo latente, con el juicio escondido en los cabales dislocados, patente discurso de un elefante en reposo. El cuaderno me espera, los renglones me vuelven a sumergir porque ya se ha detenido el invierno. Ahí nado hasta la otra orilla, deslizándome sobre una melodía que voy escribiendo. Mañana volverán las arañas y seguiré vivo, mientras ellos seguirán siempre muertos.





Gio.

martes, 3 de enero de 2017

Huésped



¿Acaso el polvo de los dedos no son aniego
de aquel lugar cisterna donde la papa comía luna?
Callejones para qué la chaira sino huele fruta
sino lampa en el pantano de los ojos
ese balón no rueda por el litoral de piedras anclas
para qué
               sinfonía de combi
                                             lanzado hacia el río
la señora y el pescado se enfermaron un cincuenta por ciento
en el cementerio no hay tifoidea
de bruces la realidad acaricia con un mapa
en la reacción desobediencia de su componiendo musical
ese tabú de once mil kilómetros moribundo de ternura
basta con las calles tirantes para hacer un país elástico
pentatónico viento impregnado en la noche
teje monedas a la distancia portando su minúscula magnitud
apenas de cartón con las cifras que una madre guarda en continente.






Gio.

martes, 27 de diciembre de 2016

Epicentros



Al mediodía colonial los platos gozan de prejuicios
sobre carga de máquina al hueso guinda de los creyentes
son las manos fregando tendencias precolombinas
en una Europa que huye de sus negros
la cuchara para el fino bocado general
occidentalmente nos ahogamos envueltos moradosaquí
cerca de la Gran Vía o en lo privado latitud de vidrios
refractantes de clérigos
y nos quedamos rumiantes como cuchillos
sobre estancias de hombresvapor hombreschacras
de eclosiones modulando el trigo en sus trenzas de papel
extraños los rostros me extraen la soledad país
un revestimiento para consumir garganta y ensamblarse
extraños sus fondos sin escaparates en lengua
el limón aquí no es limón y no te olvidas
el color migrante es un hervidero que nunca perece.






Gio.

viernes, 21 de octubre de 2016

Ilegal

Se le vio con su alimento encaje
                                                    hacía vientecito en sus fósiles ojos
alimento sobre una manta zapatillas labradas en roca
huellas corriendo atadas a la espalda como un castillo de nieve
no alcanza sueldo se interpone en el rostro
para más tarde enfangarse en cerveza
se le vio en el cruce fuego que mide sus rulos
por acumulación corre explota el retozo se agita sombra
                                                   entregarse dice
volver carnero coronado al desagüe
al lugar inexistencia con manzana
y boca hecatombe quebrantada economía
le impiden la ciudad su cama en el aliento
cauteriza el disparo sin porvenir transita
porque el ser bramido se desprende de su nombre
el viento no se detiene en su alfabeto furioso
de cada músculo que persigue migratorio en tranvía
minúsculo la gente lo observa
un pedazo de lumbre resguarda su cuerpo.






Gio.

martes, 18 de octubre de 2016

Hambriento



Se plantea el trabajo como una constelación
con su mal carácter y su olor de axila
llevan años con el discurso del sueldo impermeable
el dolor transita sin consideración en tu costilla
mata al padre al hijo al abuelo a distancia continua sobre galope
el desierto es tan ruidoso   ay no calcules llanto
la lactancia se ha visto con jóvenes que vaca saben
cuando vamos a la playa    ahí miseria
en los brotes han perdido la costumbre del viento pegándose
y dices peruanismo si somos libres cual es el himno
desgarrado de la tierra si el pobre muere regio no importa
una gran interrogación sobre las uñas postulando fulminante
suena un bajo y un tigre te rasga el estómago
no hay sistema haciendo música
sólo silencio que columpia el ave.







Gio.

Prepucio



¿Quién tuvo valor de atajo para escribir en la pizarra su sueño?
el siglo pinta un niño corola en una trompeta
dulcemente un Chet Baker ofrece pincel
rasgo arte como reptil que ensancha
un ladrido de horas si alcanza guanaco el Ande

ser adulto es la confusión
levantarse viento y vasto
porque la puerta hacia el mar no dialogó con lenguaje de arcilla

todo el tiempo cuaderno a contenido la noche
la noche de muñecas descabezadas de culpa
marítimo amante sin páncreas sin centavo sin gesto de aparejo
suena proletario como el gato techero de la infancia
sin contrato por doquier a pocas monedas del abismo
merecía tibio el dogma imaginario de los panes

crecer es un dedo en la garganta
un desapego lácteo de horas
todavía el miedo llueve tanto
en un padre tardío múltiple de esquina
en un hijo solitario y su cuantiosa mentira de los cuerpos.






Gio.

jueves, 13 de octubre de 2016

Treinta y nueve cráneos



¿Qué siente médico el paciente al observar
sus ojos de piel apaga comiéndose el pellejo
de los dedos en las uñas llenos de rostro sable
sin medicamento de otro continente que delira sombra?

no sabe y se acumula el peso en la cornisa
a punto de preñarse como un desahuciado en la maestría de sus miedos

el lujo parpadeo de caminar con el bolso mirando al migrante
sujeta duro se perfila mestizo y aterrador para tu aliento

no importan las frutas
el despeñadero son quinientos años de un meteorito cayendo
en ser aprensivo al color fluvial del oleaje

¿qué sabe mortecino de incertidumbre con su bata
lamparín de kilómetros tardos?

no tiene manos en ninguna llaga
desconoce la porción de los metales
lengua la boca en un violín sin saber de los bolsillos
el cerebro desnuda un canto amor con precisión de relojería.





Gio.

martes, 6 de septiembre de 2016

Time after time



He sabido de la inmovilidad del cerebro
simulacro de minutos entre los ojos porfía
me quito la camisa notándose el hambre
suena el pelvis un pensamiento
un campo escayolado su llanura
prolijo el día con plumaje de hiedra
sobre el tonel miseria de los andantes
brota del iris la piel de los diarios
podría decir aquellos sociales que acarician la angustia
tranquilamente todos los peces calmarían
el trabajo como verdad en el temblor velamen de las manos
no hay madre y la existencia se prolonga
no hay vida y la sábana cubre el hueso del hombre
intacto de axila tuerce el sudor para sus monedas.







Gio

lunes, 4 de julio de 2016

Naufragio



Siria es una palabra desconocida para un difunto
estalla en tu lengua sin inquietar
subsisten los órganos zurcidos de océano
la sal sucede
y el patriotismo de perros hace llorar la arqueología
¿qué es el lenguaje la pobreza?
¿es el pobre humo fósil desierto?
¿es poema refugio la ignorancia que alimenta?
nunca estuve gaviota y tu pelosable se interpone occidente
la muerte es otra
llena de facultades para el silencio olvido
para el flujo de las piedras opulentas
Siria es una distancia
su cadáver huele a Europa.









Gio.

miércoles, 25 de mayo de 2016

Púrpura



La sustancia del golpe alimenta
orificio vertebral trabajo piedra temblando los ojos
con una lágrima de omóplato y exaltación en la mejilla
todo pecho un prodigio donde nos fundimos hemisféricos
mira tú Carabanchel palpitando gargantas
me tiembla la calle y he querido pegamento en los estratos
va ganando alma el sacacorchos las vides del paladar
ha ensartado el tendón en la vejiga
duermesuelo sus telas de carne
ha podido quedarse la luna por unanimidad
no descansa el pan la inclinación del puente
abajo hendido en las costuras
dile ahora su número la fila el boleto para el sorbo
exhala el vaho de la vitrina poesía estanque
de las palabras que descomponen la cara
porque un político se ha quedado con su estómago.







Gio.

martes, 26 de abril de 2016

Exilio



Madrugada láctea puesta en una mesa
y esa manera cetácea de mirar el continente
el hombre flexible en su pasturanza
lleva los óbolos designados a los cañones
hombre de caracolas calatas
estancia chorreante en el olor del tímpano
hombre pavimentado con puré de muelles
quién tuviera el rostro de géiseres en los ojos
quién fuera largamente árbol y refugio
túquepliegaselpulso en la piel de los catres
te achacan la sombra como si fuera tuya
hombre lenguaje de la historia
y ese atarse luminoso a tu espalda que detiene el derrumbe.










Gio.

viernes, 29 de enero de 2016

Terrazas




Un cavaquinho late vacuno en la calle
con la palma extendida al desequilibrio
muge con su lampa
para cambiar la marea del arrecife
donde luce sus órganos solitarios
la fosa arde en acordes y losetas en las rodillas
así la vida se había ido por la cifras de fieltro
por aquenio barba de la quijada
de aquel camarero y sus doce horas diarias
es medianoche en el hueso
la axila respira música a años luz de la cuenta bancaria.








Gio.

sábado, 16 de enero de 2016

Alambre

“Nunca he encarado el suicidio como una solución, porque odio la vida por amor a ella”
                                                                                                    (Fernando Pessoa)

Inhallable el hilo de cordura en la cornisa
equilibrio de ventana en la infancia de latones
en una raza aritmética sin ollas en los bolsillos
cae lacustre en el panorama de cinco mil camotes
destejido
               rumiante
                               en hambruna tersa
un pecho de quincha que se hunde
en la falda garganta de lo prieto
estremecimiento de hombre
hastío de cabellos en la pobreza
quijada murciélago del espanto
todos los diarios publican árboles en la pestilencia
un buen tiempo asaltado en el catre letrina de los pantalones
fractal mendiga la voluntad sin Lisboa hermana
porque llovizna precario en la trenza rabia de reclamarle
no saberle a la vida su rostro estrujado
su bolero espalda que canta la inclinación de las monedas
su modular al galope del asfalto
estampa de cada desempleado en el leve pánico de la muerte.







Gio.

miércoles, 26 de agosto de 2015

Ciempiés



señores diputados
cuerpo o arpa de mi cadáver
las gallinas son lenguaje de su abundancia
tornasoles de una calle aledaña ardiente en los números
y en sus fluidos enmohecidos en la turba
aquí uno consume cinematógrafos
compra terrones de punta
con panorama a los estómagos que envejecen
pregunto a las aguas si el pimiento está desesperado
si el duelo se ensancha en los bolsillos de cada letrina
uno no nace César Vallejo
la ternura es robada por la época y su precaria humanidad
uno sólo lanza su grito
escribe sus ojos
disloca el horizonte con puertas mentales
y las balas llegan a la sombra por tantos interrogatorios
uno es pez de fauces con axilas
golpe invertebrado que va cavando su peso
boca punto de reyerta donde arden las monedas
purisísima economía de ganzúa sobrellevando los cajones.







Gio.

lunes, 24 de agosto de 2015

Inmarcesible


Sonríe el niño y mi suarda garúa erosiona la aguja
compensa la muerte la equidistancia de los hospitales
la calle ensancha los ojos antojados
vuelve la mirada como el pan viento de un brebaje
sonríe la semilla y el granizo germinado
levanta los brazos porque sobran bicicletas
la confusión se desgasta con el frescor chorreante
de una voz trenza en el barro
cuadernos confines se coronan videntes
y el niño inunda la arteria el portón
un vaso de púas doblando las letras
madriguera aeródromo para los pies
del peso adjetivo de treinta y ocho años
un equipaje de cien mil losas de cisterna
sonríe el niño en su muchedumbre
lanza su barca sobre la arena de un tobogán
¿hacía qué flecha su bárbaro?
¿qué columpio la tardanza de la edad?
¿qué lejano el vino de sus dientes?
aritmético el mundo en la cabellera del hombre precario
sonríe el niño e incendia necio la llanura.







Gio.